Entrevista a Gervasio Sánchez

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Lysmåler acudía a la rueda de prensa que en la que se presentaban los máximos galardonados  los premios PHotoEspaña 2014.

Premio PHotoEspaña a Ramón Masats por el papel clave en el proceso de modernización y profesionalización de la fotografía española. Un trabajo con una gran capacidad narrativa y que además ha sido influencia de posteriores generaciones de fotógrafos.
Y Premio Bartolomé Ros ha sido otorgado a Gervasio Sánchez, un galardón que reconoce su fotografía humanista, su compromiso ético y profesional con los conflictos de nuestro tiempo y su impulso a la promoción del fotoperiodismo.

Nos encontrábamos con un Ramón Masats muy tranquilo que no tenía palabras para este premio. Decía sentirse muy ilusionado y agradecido. Gervasio ha agradecido al legado heredado por Rosa Ros que le hayan elegido para ser el nuevo Premio Bartolomé Ros.

Ambos se mostraban pesimistas ante la situación de los jóvenes fotógrafos, ya que argumentan que en su época era más fácil dedicarse a este oficio, pues había muchos menos fotógrafos. Además, Gervasio planteaba la idea de becarles en lugar de premiarles para que sigan con una trayectoria firme.

Más tarde hemos tenido oportunidad de charlar con Gervasio Sánchez, que se ha mostrado muy colaborativo ante nuestras preguntas.

Premio Bartolomé Ros 2014 a Gervasio Sánchez

Gervasio Sánchez

Lysmåler:  ¿A qué país volverías a trabajar, sin duda alguna?
GS: He viajado muchísimo por el mundo. Me gustaría trabajar en uno de los países donde he trabajado y que sirviera para que tanto mi trabajo como el de mis compañeros tuviera valor. Es decir, que sirviera para acabar con una guerra. Por ponerte un ejemplo, hablaría de la guerra de Bosnia, la cual ha sido muy lenta y no pudimos hacer nada al respecto. No pudimos parar un conflicto armado.Es muy duro que tras tantas publicaciones, no fuimos capaces de convencer a los políticos europeos para que pararan aquella carnicería.

L:  ¿Por qué, aunque haya terminado el conflicto, tu vuelves a cerrar las historias que dejaste allí?

GS:Se trata de una estrategia para no caer en las redes de los psicólogos o los psiquiatras. Cuando ves tanta violencia, ves morir a tanta gente sin saber por qué…. Cuando ves a niños convatientes y les preguntas ¿Por qué combates? Y no saben darte razones de peso. Cuando ves todas estas situaciones tan duras durante décadas, se crea una mochila del dolor en tu cuerpo que te hace estar bastante jodido. Es por eso que en lugar de buscar ayuda médica, intento auto medicarme yo mismo. Lo que hago entonces es ir a los lugares donde he visto gente sufriendo e incluso morir e intento buscar el equilibrio de mi balanza anímica visitando lugares bonitos de la ciudad, o visitándoles a ellos y siendo partícipe de que sus vidas han continuado. Me gusta ver cómo se reconstruyen edificios después de ser bombardeados y ver salir a la calle a gente que antes lloraba en sus casas. Poder ver esa evolución es realmente gratificante para mí. Además uso otra estrategia cuando tengo la oportunidad de recibir un premio. En ese momento, en el que me encuentro frente a las autoridades, es cuando aprovecho para decirles todo lo que les habría dicho mientras cubría una guerra. Con respeto claro (Entre risas)

L: ¿Qué diferencias has visto entre los distintos países en los que has trabajado?

GS:Tan sólo es una diferencia idiomática. En todos se trabaja igual y las situaciones son similares a excepción de que el idioma facilita o dificulta la situación de uno mismo. Si no entiendes el idioma, tienes que estar muy atento a los gestos o las miradas. El hecho de hablar español permitía otro rollo: conversaciones, bromas. Si hubiera hablado así en Asia o en África, igual me hubieran cortado el cuello. Es por eso que empecé a formarme en zonas de América Central, porque eran los conflictos más cercanos, ya que había leído sobre ellos en la universidad y porque hablaba el mismo idioma. Y no era sólo el idioma, era que yo podía saber lo que pasaba con una sola mirada.

Sin embargo, lo común entre estos países es que ninguno de sus combatientes saben por qué están luchando. Muchos de ellos son huérfanos y no tienen medios, así que se convierten en máquinas de matar.


No pudimos parar un conflicto armado -Bosnia-. Es muy duro que tras tantas publicaciones, no fuimos capaces de convencer a los políticos europeos para que pararan aquella carnicería.

L: Cuando llegas al lugar de trabajo, ¿Vas directamente con la cámara, o prefieres presentarte sin ella para conocer un poco el entorno?

GS: La verdad es que no hay tiempo para ir a conocer la situación antes. Tal y como llego al hotel, me comunican el lugar de los hechos y allí que voy. Si es un sitio al que viajo por primera vez, me informo de la situación, pregunto a compañeros, amigos. Además intento quedar con algún compañero antes para que me cuente cómo se mueve la gente. Siempre hay que estar alerta.

L: ¿Blanco y negro o color?

GS:Es muy curioso porque hace unos años, un fotógrafo muy reconocido puso mi trabajo por el suelo y me recomendó que utilizara el blanco y negro. Fue entonces cuando decidí disparar en blanco y negro los momentos crueles de la guerra y hacer en color todas las que tratasen sobre el final de la guerra. Me di cuenta que tenía que trabajar de una forma distinta para llegar a la gente. Tenía que llevar mi energía fotográfica por otro camino, de manera que mis historias tuvieran impacto a corto, medio y largo plazo.

L: ¿En qué estás inmerso ahora?

GS:Estoy preparando una exposición titulada “Mujeres” y que fotografié en en Afganistán.

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Premio PHotoEspaña 201

Premio PHotoEspaña 2014 a Ramón Masats y Premio Bartolomé Ros otorgado a Gervasio Sánchez.
(c) Fotografía: Mara Alonso

 

 

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