Pepe Huelves, proceso creativo, color y cultura fotográfica

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lysmaler magazineNos volvimos a encontrar con Pepe Huelves en la pasada feria EntreFotos de Madrid.
Nuestro gran Profesor de Gestión de Color y Fotografía de Producto en uno de los cursos que realizamos hace algunos años, nos dedicó la tarde de un frío domingo para charlar de proceso creativo, cultura fotográfica y flujo óptimo de trabajo.

Es una suerte vivir de la fotografía en un país donde el arte no está muy bien considerado y menos la fotografía.
No vivo tanto de la parte artística como de la parte profesional. La primera es por la necesidad vital de poder desarrollar mis ideas, pero realmente vivo de la parte profesional en el mundo de la edición, de la preimpresión, en la reproducción de obras de arte… y de la formación también, ahora mismo estoy en dos escuelas, en Workshopexperience y en Lens.

¿Por qué crees que la fotografía en este país no está valorada?
La fotografía hoy en día está al alcance de todo el mundo y se prefiere comprar una pintura que se concibe como más artesanal.
Todo el mundo es capaz de hacer una foto. Muchas de mis fotografías están en Flickr y hay mucha gente que se las descarga, lo cual es una pequeña satisfacción personal, aunque a mí no me reporte ningún beneficio económico. Es más un reconocimiento a mi obra.

¿Falta cultura fotográfica?
El objetivo de hacer la feria Entrefotos era precisamente que la gente se pudiera introducir en el mundo del coleccionismo y tener contacto con los autores que pueden explicar el sentido de su obra. Pero con todo y con eso (precios más económicos, contacto directo con el autor..) se sigue sin vender lo suficiente, a excepción de dos o tres autores.

La idea de que todo el mundo tiene una cámara hoy en día trivializa el trabajo de autor en Fotografía, ¿no crees?
La fotografía digital ha popularizado el hecho de hacer fotografías. Hay mucha gente con móviles y cámaras digitales pero lo importante siempre es la visión y el lenguaje fotográfico.

¿Despertar la atención?
Sí, aunque determinados trabajos tienen menos salidas comerciales. La gente prefiere la fotografía de paisaje antes que una fotografía de una fábrica. Eso ya exige una cierta valoración conceptual de la fotografía. Esa educación visual es la que nos falta.

Destacan sobre todo tus paisajes desérticos.
En realidad, desérticos no están, en la mayoría se nota la intervención del hombre sobre el paisaje. Esa sensación de ausencia tal vez tenga que ver con mi carácter, con mi timidez, me gusta pasear solo por Almería y empaparme del paisaje.

Serie "Palabras"

Serie “Palabras”

 

¿Cómo planificas los proyectos?
Casi siempre los proyectos se me ocurren de un año para otro. La mayoría del año me dedico a mi trabajo profesional, a las clases y a la vez, voy evolucionando el proyecto. Por eso mis fotografías son series que están cerradas, como “Industriat”, “Palabras”… son 10 ó 15 imágenes en cada serie que corresponden a una percepción personal de un tema determinado.

Eres un fotógrafo de extremos o Blanco y Negro muy potente o un color muy saturado.
Casi todo mi trabajo fotográfico antes del digital estaba hecho en Blanco y Negro. Por ejemplo, mi último trabajo en Blanco y Negro, “El Jardín”, son fotografías hechas con una idea, en la Costa de la Muerte. Todo con filtro rojo, polarizador y con exposición a las altas luces, para buscar un Blanco y Negro con pocos matices intermedios.
El primer trabajo que hago en color es “Palabras” en el que me doy cuenta que paso del Blanco y Negro a una fotografía bicolor, rojo-amarillo, azul -rojo y observo que el Blanco y Negro me había condicionado la forma de ver el color.

¿Por qué llamaste “Palabras” a ese proyecto?
Porque la Naturaleza nos habla, sólo hay que saber escucharla. Es un proyecto que habla de la acción del hombre sobre la Naturaleza. Estuve experimentando con distintos objetivos, colocando las piedras… Son piedras que están trabajadas que pertenecen a una cantera y son el resultado de la intervención del hombre.
Esa unidad que hay entre la naturaleza y el hombre en el trabajo para que, de una forma involuntaria, cuenten una historia a los ojos del fotógrafo. En este por ejemplo, “El Jardín”, está inspirada en el concepto de jardín japonés. Durante un tiempo estuve meditando sobre esa idea del trabajo minimalista que consistía en jugar con el agua, con las rocas, todo muy minimalista con muy pocos elementos.

Serie "El Jardín"

Serie “El Jardín”

 

La serie “Industriart” tiene que ver con paisajes industriales pero con una estética artística a los ojos del fotógrafo. Son sitios por los que he pasado miles de veces y que me llaman la atención, ¿qué sentido tiene hacer fotografías a una balsa de una mina o a un desguace de coches? Ahí es donde reside el concepto de paisaje para mí. El formato panorámico y el color, tiene mucho valor conceptual.

Y siempre la actividad humana, sin la presencia del hombre.
Siempre, sí. La mayoría de las fotos. La última serie: “Agua!”, tiene que ver más con la ausencia del agua, aunque en algunas de ellas sí que se muestra el agua. Por eso es “Agua!”, como un grito.

Almería es como tu lugar de referencia.
Sí, es como una huida. Además acabo de realizar un libro llamado “Crónica del Sur”.

Has comentado que comenzaste con analógico y ahora trabajas en digital, ¿fue una transición traumática?
A nivel profesional por una parte sí porque es más fácil controlar el color en analógico. Con el digital debes empezar a desarrollar nuevas técnicas: perfil de cámara, gestión de color, etc. Pero por otra parte, como mi formación profesional viene de la parte de la electrónica industrial, era como cerrar el círculo.

Y aún así tus fotografías siguen teniendo ese sabor a la fotografía clásica.
Es debido a que uso el Photoshop a modo de cuarto oscuro, trabajo sobre todo con curvas, niveles, selecciones, capas y máscaras, que es lo que correspondía a los tapados en el cuarto oscuro.

¿Algún trabajo del que te sientas más orgulloso, o eres de los que una vez que has terminado un trabajo empiezas a odiarlo?
En general me gustan todos, si tuviera que elegir algún trabajo que me ha motivado mucho quizás sería “El Jardín”, porque quizás me define como fotógrafo de lo extremo en cuanto a luces y sombras y al Blanco y Negro, sobre todo muy minimalista.
Siempre digo que una fotografía tiene que tener un protagonista claro y todos lo demás elementos deben apoyarlo. Esta idea me viene al observar fotografías que se tomaron en la Luna por los astronautas, donde ves esa dualidad de la noche y el día, un paisaje iluminado por el Sol,
pero con el cielo negro.
Me gusta mucho la idea que tenía Miguel Ángel de sus obras. Él creía que la escultura estaba dentro de la piedra y que sólo había que liberarla.
De forma parecida trabajo yo el paisaje, me gustaba esa idea, es como si al negro le fuera sacando la luz.

¿Y tus referentes visuales actuales, cuáles son? ¿Algún fotógrafo que admires?
Actuales posiblemente me gusta bastante José Manuel Ballester, sobre todo sus primeros trabajos, tan minimalistas, tan cuidada la línea y la luz. Y en cuanto al tratamiento del objeto, Chema Madoz, esa dualidad que tiene, por una parte el objeto y por otra parte la idea que te evoca esa imagen.

Tu trabajo nos recuerda a Ansel Adams. ¿Ha sido también una influencia importante?
Muchísimo! Ansel Adams y Bill Brandt. En el caso de Ansel Adams, con sus sistema de zonas y esa maestría que tenía para captar tanto la luz como los sombras. Y en el de Brandt por el contexto de las formas y la luz en el paisaje.

¿Cómo tratas el tema del color a la hora de reproducir obras de arte?
Lo primero experiencia, lo segundo meter muchas veces la pata y lo tercero ir experimentando.
En el digital es más complicado, tienes que crear un perfil de cámara, calibrar el monitor y la impresora. Para algunos trabajos el perfil de cámara es esencial, por ejemplo en la fotografía del producto.

Serie "Industriart"

Serie “Industriart”

 

¿Como ves los nuevos monitores de 5K?
No es tan importante la resolución como que se pueda calibrar. Es preferible tener un monitor que trabaje en sRGB y que se pueda calibrar, con lo cual el flujo de trabajo lo reduces a sRGB, pero que te puedas fiar de la reproducción del color al pasarlo a papel.
Cuando hago reproducciones de arte trabajo en ProfotoRGB, pero en ese caso no edito color, hago el perfil de cámara y en Photoshop me dedico a corregir líneas, motas de polvo, etc. Ahora bien, si voy a editar color, pues sí uso Adobe RGB.

Además la mayoría de esas fotos las vas a ver en Internet, que las muestra en sRGB…
Si eres un fotógrafo de editorial yo te recomendaría casi, que trabajes en sRGB, es más reducido que CMYK, de acuerdo, pero tienes colores suficientes para publicar y te vas a llevar menos sorpresas que si trabajas en Adobe RGB. Si trabajas en Adobe RGB pon en modo prueba el CMYK y activa el aviso de gamma y cuando te salte una alarma párate ahí, porque no tiene sentido que en pantalla quede muy bonito y luego no se pueda publicar.

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